Tal parece que no alcanza con millones de desempleados, con reducciones inimaginables en los presupuestos del Estado no destinados a defensa o pago de deudas externas. Ya no solo desaparecen la Salud o la Educación Pública, sino que además, a las ya sufridas subidas de impuestos, nos toca agregar el aumento del IVA al 21% y la reducción del único ingreso que aún tienen millones de desempleados.
Hoy Rajoy anunció la defunción de la España que conocí en el 2002, hoy Rajoy completó la remake de “Argentina 2001”.
Se confirma entonces la intención del actual gobierno: asfixiar a la economía en nombre del crecimiento con aumentos de impuestos al consumo y mayores, (aún), reducciones del gasto público, acotar hasta lo imposible el consumo reduciendo la ya mísera prestación de desempleo para que, quienes poco tienen menos tengan y para que quienes se sostienen con eso poco que aquellos tenían ahora no puedan ya hacer pie.
Aumentar el IVA y reducir el único ingreso de millones de españoles ahora, (y cientos de miles más en breve), solo puede repercutir en una mayúscula contracción de la economía española, aumentando el círculo vicioso que genera más desempleo, más caída de la actividad económica y menores ingresos para el Estado.
¿Cuántos miles de millones de euros dejarán de circular por nuestra economía?, ¿Cuántos millones de productos dejarán de tener compradores, cuantos servicios no serán requeridos, cuántas empresas deberán cerrar sus puertas y cuantos más parados tendremos como resultado de estas medidas?
Lo que me inquieta de todo esto, aparte de una espantosa sensación de Déjà vu, es la cuestión de fondo. No es la pregunta sobre qué es lo busca el gobierno al contraer más una economía en recesión, eso está claro y quien así no lo tenga que pregunte en Berlín, sino el hecho de que yo, y muchos más, empezamos a preguntarnos: si el Estado no da una Salud apropiada y quien así la quiera deberá pagarse un seguro de salud, si el Estado no ofrece a nuestros hijos una educación mínimamente aceptable y nos obliga a pagar, (quienes puedan), para asegurarles una buena formación o a resignarnos a presenciar cómo crecen sin adquirir las herramientas necesarias para defenderse, si el Estado no ofrece garantías a nuestra seguridad personal, desamparándonos y obligándonos a velar por nuestra seguridad, si el Estado no es capaz de ofrecer una Justicia eficaz, entonces, ¿para qué está el Estado y con qué excusa me cobra impuestos?
La conjunción de aumentar lo que se cobra reduciendo lo que se da, no solo ahorca a la economía española en su conjunto, sino que comienza a socavar, a poner en entredicho, las excusas que sostienen históricamente la existencia del propio Estado. En el 2001 en Argentina estas medidas desembocaron en las asambleas barriales, sustitutas del denostado Parlamento, en las patrullas vecinales, reemplazantes de una corrupta e incompetente policía, y en los clubs del truque y sus créditos, competidores de la moneda oficial y verdadera economía lateral que llegó a justificar hasta la reapertura de fábricas quebradas.
Si no sobreviene rápidamente un cambio de paradigmas en España, si no aparece alguien con suficiente coraje para enfrentar a los acreedores europeos y priorizar el desarrollo humano en España, no se perderá solo el agonizante “Estado de Bienestar”, sino que, sencillamente, se perderá el mismo Estado Español.
El NegroFiero
La magia de Internet (o lo difícil que es mantener el anonimato).
ResponderEliminarTe dejo un regalo tan viejo como este post:
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