miércoles, 11 de julio de 2012

Del Estado de Bienestar, al Bienestar del Estado

Tal parece que no alcanza con millones de desempleados, con reducciones inimaginables en los presupuestos del Estado no destinados a defensa o pago de deudas externas. Ya no solo desaparecen la Salud o la Educación Pública, sino que además, a las ya sufridas subidas de impuestos, nos toca agregar el aumento del IVA al 21% y la reducción del único ingreso que aún tienen millones de desempleados.

Hoy Rajoy anunció la defunción de la España que conocí en el 2002, hoy Rajoy completó la remake deArgentina 2001”.


Se confirma entonces la intención del actual gobierno: asfixiar a la economía en nombre del crecimiento con aumentos de impuestos al consumo y mayores, (aún), reducciones del gasto público, acotar hasta lo imposible el consumo reduciendo la ya mísera prestación de desempleo para que, quienes poco tienen menos tengan y para que quienes se sostienen con eso poco que aquellos tenían ahora no puedan ya hacer pie.
Aumentar el IVA y reducir el único ingreso de millones de españoles ahora, (y cientos de miles más en breve), solo puede repercutir en una mayúscula contracción de la economía española, aumentando el círculo vicioso que genera más desempleo, más caída de la actividad económica y menores ingresos para el Estado.
¿Cuántos miles de millones de euros dejarán de circular por nuestra economía?, ¿Cuántos millones de productos dejarán de tener compradores, cuantos servicios no serán requeridos, cuántas empresas deberán cerrar sus puertas y cuantos más parados tendremos como resultado de estas medidas?

Lo que me inquieta de todo esto, aparte de una espantosa sensación de Déjà vu, es la cuestión de fondo. No es la pregunta sobre qué es lo busca el gobierno al contraer más una economía en recesión, eso está claro y quien así no lo tenga que pregunte en Berlín, sino el hecho de que yo, y muchos más,  empezamos a preguntarnos: si el Estado no da una Salud apropiada y quien así la quiera deberá pagarse un seguro de salud, si el Estado no ofrece a nuestros hijos una educación mínimamente aceptable y nos obliga a pagar, (quienes puedan), para asegurarles una buena formación o a resignarnos a presenciar cómo crecen sin adquirir las herramientas necesarias para defenderse, si el Estado no ofrece garantías a nuestra seguridad personal, desamparándonos y obligándonos a velar por nuestra seguridad, si el Estado no es capaz de ofrecer una Justicia eficaz, entonces, ¿para qué está el Estado y con qué excusa me cobra impuestos?

La conjunción de aumentar lo que se cobra reduciendo lo que se da, no solo ahorca a la economía española en su conjunto, sino que comienza a socavar, a poner en entredicho, las excusas que sostienen históricamente la existencia del propio Estado.  En el 2001 en Argentina estas medidas desembocaron en las asambleas barriales, sustitutas del denostado Parlamento, en las patrullas vecinales, reemplazantes de una corrupta e incompetente policía, y en los clubs del truque y sus créditos, competidores de la moneda oficial y verdadera economía lateral que llegó a justificar hasta la reapertura de fábricas quebradas.

Si no sobreviene rápidamente un cambio de paradigmas en España, si no aparece alguien con suficiente coraje para enfrentar a los acreedores europeos y priorizar el desarrollo humano en España, no se perderá solo el agonizante “Estado de Bienestar”, sino que, sencillamente, se perderá el mismo Estado Español.

El NegroFiero

jueves, 8 de marzo de 2012

La Cultura del Esfuerzo

Desde una muy exitosa empresa se está bajando una línea discursiva que se denominó “La Cultura del Esfuerzo”
Básicamente dice que ha llegado la hora de arremangarse y esforzarse por sacar adelante al país. España es un país, según los propiciadores de esta novedosa idea, de vagos mal acostumbrados a recibir del Estado todo sin dar nada a cambio y eso es preciso modificarlo. Hay que modificar las bases de nuestro Estado para que cambien las de nuestra sociedad y pasemos de ser un país de aspirantes a funcionarios, a un país de esforzados trabajadores.

Es un discurso muy lindo, y hasta me hace pensar en los carteles típicos de la cultura comunista, con obreros convencidos de su misión, dándolo todo por el futuro de la humanidad.


Pero claro, ¿es este discurso coherente? ¿Son vagos los españoles? ¿Les falta esforzarse?

La “Cultura del Esfuerzo” es compatible (o cómplice, si se quiere) con el discurso con el que nos aturden desde el Gobierno y los multimedios: el discurso del recorte, el de la reducción de gastos, el de que no se puede gastar más de lo que hay. La "Cultura del Esfuerzo", al culpar al Estado de una supuesta conducta generalizada en la población, se suma como argumento a los que ya se esgrimen para justificar el fin de la Salud Pública, el fin de la Educación Pública y el fin de todo tipo de ayudas que el Estado Español otorgó durante décadas. Según ese discurso, son esas las causas de tanta falta de esfuerzo, así que quitando las causas, se fomenta el esfuerzo…

Pero pensemos en los españoles. Mientras se los acusa de vagos son de los que menos cobran en la Unión Europea, son los que soportan más horas en el trabajo, son los que reciben los peores servicios, son los que pagan las tarifas más altas, desde móviles e internet a electricidad y otros servicios esenciales. Y ahora también son los que deben soportar el mayor nivel de desempleo de toda la Unión Europea, en valores peores que los de los Estados Unidos durante la Gran Depresión.

Estos son los vagos españoles que no se esfuerzan. Que no están dejando sus vidas en trabajos interminables y mal remunerados para poder al menos pagar la hipoteca a tiempo, antes de que las usureras penalizaciones por retraso les quiten los euros destinados a vivir. Estos son los vagos que ahora no podrán enfermarse porque no tendrán quien les atienda sin cobrarles lo que no tienen, que no podrán aspirar a que sus hijos tengan una vida mejor, porque no habrá infraestructura suficiente para darles una educación mínimamente comparable a la que recibirán los esforzados hijos de aquellos que sí tienen para pagar por educación. Estos son los vagos que si tienen la desgracia de quedar en el paro, no solo perderán su trabajo, sino que al perder también su vivienda quedarán aún así endeudados de por vida con los esforzados y responsables bancos…

No, no puedo compartir el discurso de la "Cultura del Esfuerzo" cuando yo mismo me levanto cada mañana de cada día para ir a un trabajo donde ya no me pueden pagar el salario.
Y como no puedo compartirlo, propongo entonces que cambiemos el discurso, que no dejemos que nos llamen vagos y que en lugar de eso comencemos nosotros a llamar inútiles a los responsables.

Yo propongo la “Cultura de la Eficiencia”

Propongo que se optimice, que gestionar no sea sinónimo de recortar. Que mayor producción no sea solo más horas de trabajo. Que crear más puestos de trabajo no sea abaratar el despido, precarizar los contratos y aumentar el “ejército industrial de reserva” (término marxista para denominar a la masa de desempleados que cumplen una misión sin igual: abaratar los sueldos. A mayor desempleo, mayor reducción de los jornales).

La "Cultura de la Eficiencia" llama a hacer más con menos. Los de a pie ya lo sabemos hacer, ¿lo saben hacer los responsables del país y de nuestros destinos? Eficiencia es dar servicios más económicos y fiables, es utilizar las capacidades del Estado para activar y agilizar la economía, en lugar de usarlas para detener la actividad económica recortando. Es investigar, es desarrollar, es descubrir puntos fuertes y débiles para potenciar los unos y mejorar los otros. Eficiencia es tener un objetivo claro y utilizar racionalmente los recursos disponibles para conseguir ese objetivo.

Si conseguimos instaurar la "Cultura de la Eficiencia", la del esfuerzo será redundante. Para ser eficiente hay que esforzarse, pero se puede ser esforzado y ser ineficiente. Nos piden esfuerzo a los que llevamos mucho tiempo esforzándonos, pero si nuestro esfuerzo no se acompaña con eficiencia, no solo será un esfuerzo inútil, sino que además generará una “Cultura del Resentimiento”, y entonces ya será tarde para apaciguarnos con discursitos.

¡Saludos, esforzados lectores!

El NegroFiero

martes, 6 de marzo de 2012

¡Bienvenidos!

Después de muchos años sin practicar este ejercicio de llevar adelante un blog, he decidido volver a intentarlo y ver si es posible encontrar en el hacerlo un motivo para el placer y la diversión.

Mi intención esta vez será dar a conocer al desprevenido lector que caiga por casualidad en “Borradores” mi visión sobre lo que me rodea y sobre mi realidad, esa que construyo día a día entre mi entendimiento, mi pasado, y lo parcial y fraccionado que me llega del gran desconocido que es el mundo.

Espero que si logro mi objetivo de divertirme, logre también entretener a los posibles lectores que me encuentren en la inmensidad de internet.

Sin más preámbulos entonces, saludo a todos con emoción y ya me pongo en campaña para publicar mi primera entrada de verdad.

¡Hasta entonces!